lunes, 13 de septiembre de 2010

La Jodida primavera.

Tuve mucho tiempo pa’ pensar leseras. Por mi… viviría en mi sueño. O sea, no me gustaría despertar. Cada día tengo que lidiar con una decisión que tomé.

Eso de haber tenido mi primera licencia médica por h1n1 me convirtió en un patético esperpento. A veces me doy pena. Este mes mucho más seguido. La primavera me carga. A veces tengo recuerdos tontos de una relación que no fue tal. El ya tiene novia... bonita, justo lo que él necesitaba.
Decidí hace mucho dejarlo ir… cero contacto como en la pelicula “qué pena tú vida” borrado del Messenger, del facebook, de su teléfono y demases. Cero recuerdo, cero regalo. Quizás si tiene tiempo para recordar me dejará uno o dos minutos. Y eso sería demasiado para él.

Pensando bien... lo mejor es que cada vez es menos... "menos tú y más yo" y eso me gusta mucho.
Mi autoestima va componiéndose y armándose. No tenía porque ser una deportista con cuerpo atlético ni la mejor de todas. Soy así... normal. Aunque no estaría mal tener 10 menos. Aún así, nunca estaría satisfecho.

Cuando me invade la pena me obligo a hacer las cosas que antes me gustaban. Salir... a dónde sea para evitar los bajones tontos, ver películas, cosa que es mi debilidad... recibir el aire fresco de un lugar con muchos árboles... bosque, ríos, canto de aves... murmuro de hojas en conversaciones con el cielo.

Lo malo es que la primavera suelta todo... todo. Polen, alergias, insectos, hombres en celo... que lata!

Me cargan los jotes. Me cargan la alergias, me hacen estar congestionada y moquillenta... con mil pañuelos desechables en el bolso.
Jajajaja! jodida prima-vera!

viernes, 3 de septiembre de 2010

El bajón de medianoche

Digamos que el tiempo sana todas las heridas. Puede ser. Pero no borra de mi mente el recuerdo que tengo.
Extraño su compañía. Las conversaciones de horas que teníamos por el msn o teléfono. Los mensajes de texto y las confidencias que nos hacíamos… creo que la compañía que me entregó es lo que más extraño. Saber que estaba ahí, que en mis bajones siempre salía con una pesadez que me descolocaba y al final olvidaba mi pena. Extraño su amistad.
Creo que no volveré a tener un amigo así. Comprobé que mezclar el amor con la amistad estropea todo. Lo enreda y lo complica a niveles catastróficos. Por una parte no me arrepiento de haber sido su polola porque cambió mi forma de mirar las cosas, fue como un ángel que me abrió los ojos. Por otra al no cumplir con sus requerimientos hizo que me comenzara a angustiar.