lunes, 24 de enero de 2011

Sería

Actualizando un poco mis divagaciones varias...
Uf... ha pasado tanto, en tan poco tiempo.
No tengo quistes lo que me alegra profundamente. Pero una hormona andaba alterada.
Bajo tratamiento.
Estoy en la fecha de repetirme el examen de glicemia. En Febrero.
Algo desordenada aún en mis comidas. Aún debo bajar por lo menos 7 más y sería.

Durante el año pasado tuve un "despertar", mi consciencia, mi yo, mi naturaleza y lo que quería para mi vida.
Costó dolores, llantos, desilusiones, mucho rato de soledad y angustia, pero fue productivo y constructivo a pesar de lo devastador.
Mitos y creencias erradas recibieron la luz. Eso llevó a que realmente confirmara que algunos sentimientos desaparecieron completamente, pero en su lugar... antiguos despertaron.
La vida sigue su curso. Todos nos envolvemos en la celeridad que trae el diario vivir, las obligaciones, la universidad, el trabajo y con ello se duermen hasta lo más preciado por uno.

El tiempo hizo que mis sentimientos se durmieran y no me di cuenta. Total... romanticamente no existía nadie.
De los 15 a los 19 mi amor platónico se llevaba mis suspiros, miradas, tiempo, pensamientos, sueños y anhelos. Después el estudio universitario se llevó mi tiempo, sueños y mis pensamientos, junto con eso... la hipotermia en mi corazón se apoderó completamente de mi.
Sólo era el estudio lo que movía mi mundo.
La vida es la vida... continúa a pesar de todo.
Él y yo también, cada uno por su cuenta claro está.
Los años pasan...y experiencias quedan.

El mismo año catastrófico para todos, apareció otra vez en mi vida. Fue lo mejor del 2010, que llegara buscándome y me encontró. Lo esperé 13 años sin saber. Sin darme cuenta que mis sentimientos no habían muerto, sólo se durmieron en la cotidianidad de mi vida.

Es genial porque los sentimientos antiguos conservan la pureza de esos años, la integridad y la inocencia de mi adolescencia y al recordar es vivirlos nuevamente.


Me hace feliz recordar esos años de estudiante, los mismos sentimientos cándidos de esos años, a él con su uniforme perfecto, prestancia intachable, su bajo perfil, su misteriosa forma de ser.

Feliz de que hoy esté junto a mi. Después de 13 años y poco más.
Feliz de que no sea la misma historia de Arjona. Esta vez no fue Tarde.