domingo, 28 de noviembre de 2010

Julio

Acostada. No por flojera o frío. Con fiebre. Ya quisiera estar en este estado permanentemente.
Provocar el alejamiento de una persona no es fácil. Hay que ser muy fría y /o estar muy enojada. En mi caso, el enojo provino de la pena. La causa fue el trato que tenía hacia mi. Si bien no era malo... tenía muchas cosas escondidas en sus diálogos que ahora puedo ver y analizar conscientemente.
Pero era lo mejor. Así que lo alejé no más...
No me gustó la forma en que me trató la última vez. Denostarme fue poco cortés de su parte. Eso no se me olvidó. Lo bueno tampoco se olvida, pero es verdad que una cosa mala echa a perder todo lo bueno. Esté equivocada o no ya está hecho.
Aunque no se entere sé que fui muy fría para no valorar su saludo de cumpleaños.
El único saludo que me hizo llorar y angustiarme.
Lo siento. Ese "no tenías para qué"... estaba lleno de significados ocultos. No tenías que escribirme para hacerme llorar. No tenias para que volver a contactarme después de tanto tiempo. Sólo me provocaste angustia y así fue mi reacción, ni violenta, ni histérica... sino...fría. Como el hielo o las mañanas de este invierno.
Creo que el silencio fue la mejor forma de eliminarlo.

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