Debo reconocer que me gusta mi trabajo. Es complejo y desgastante pero me hace olvidar mi drama personal y disfrutar con los chiquillos (entiéndase chiquillos como niños y niñas a los que les hago clases). Siempre salen con cosas nuevas y problemillas que resolver. Así ocupo mi tiempo en algo productivo mientras… pasa el tiempo.
Meses sin saber nada, excepto el mensaje que me mandó para mi cumpleaños. Nada. Ni rumores en el viento han llegado a mis oídos. Quizás sea mejor así. Olvidar poco a poco. De todas maneras no ha sido muy fácil. Sobre todo porque no lo he reemplazado. Tal como la mayoría lo hace para olvidar a un ex. Tampoco me he ido de carrete, salvo los panoramas que he inventado que no tienen nada de toxico.
Espero reponerme pronto. Por lo menos los llantos han disminuido bastante y los pensamientos melancólicos también.
Tengo horrible el brazo derecho. Esta mina (la enfermera) me dejó un moretón gigantesco, al igual que las marcas del electro en mi pecho.
Y así, entre música de Javier Barría, guías de Titanes y el día menos pensado, se me pasan los días.
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